lunes, 10 de octubre de 2011

Posición de Artillería Antiaérea de Barcelona de 1938



El pasado domingo 9 de octubre del 2011, por la mañana, decidí pasarme por un trozo de historia que tenemos en el barrio, más concretamente la posición principal de la artillería antiaérea de protección de Barcelona, a partir de 1938, construida a raíz de que los Italianos se dedicaran a bombardear a la población civil de la ciudad de Barcelona.

Según la historia, la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona, en 1938, decidieron realizar dos tipos de defensas antiaéreas en Barcelona una activa y otra pasiva.

La defensa activa consistía en colocar una serie de piezas de piezas de artillería en parte de los 9 montes de Barcelona, en los que están más a la periferia, por lo que utilizaron “els tres turons” como barrera antiaérea, con centro en el monte de la Rovira (famoso en Barcelona por tener el túnel urbano más largo de Europa) y como barrera marítima el castillo del Montjuïc. Y la defensa pasiva que consistía en la realización de refugios antiaéreos, repartidos por los barrios de la ciudad y, junto con las estaciones de metro, con capacidad para casi todos los ciudadanos de Barcelona de la época.

Pues bien, Lo que he visitando ha sido el centro de mando y batería principal en el turo de la Rubira, reinaugurado este mismo año, después de pasar por la excavación arqueológica correspondiente.

Lo primero indicar que está sumamente bien señalizado todo el recinto, en el que se pueden ver constantemente planos de la distribución de la batería. Estos planos son copias de los originales.



El motivo del porque se escogió en conjunto de los tres montes, y en especial el de la Rovira, es porque desde él se domina Barcelona y alrededores, a 360º, y así poder tener durante más tiempo a los aviones enemigos al alcance de sus proyectiles.

Es interesante indicar que en esa época no existía el radar, por lo que tenían construido un rudimentario sistema de “escucha”, que consistía en hacer vibrar una planchas al acercarse el sonido de los motores de los aviones, antes de que el oído humano pudiese oírlo.

Como la precisión de los antiaéreos de esa época era muy deficiente, este sistema servía para crear una barrera disuasoria a los aviones, para que los pilotos se lo pensaran dos veces. De todas formas hace años tuve como vecino a un ex piloto de la guerra civil (ya muerto el buen hombre) comentaba que la mayoría de los pilotos de estos aviones eran o Italianos o republicanos capturados (una forma psicológica de maltratarlos), pero que al lado del piloto (tanto italiano como español) siempre iba un comisario político que, si el piloto se negaba a avanzar por en medio de la barrera de artillería, o daba media vuelta, sacaba la pistola y ¡bang!, aunque con ello implicaba que el avión y el se cayeran al suelo en picado… devoción al movimiento alcista, simplemente (por eso eran comisarios políticos, ¿no?).

Las marcas que he puesto en las fotos de las flechas rojas con las letras negras, son los puntos de referencia para ir “encajando” con la siguiente foto, hasta volver a la primera foto.

















Otra curiosidad es como dejaron los republicanos los cañones inutilizados antes de irse de la posición. Estas fotos son de 1942.



La distribución de las baterías es:



Pero empecemos por la posición A, uno de los cañones antiaéreos.



Entrada de uno de los polvorines de la posición.



Fíjense en el sistema de anclaje de los cañones, todavía visible en esta posición artillera.



Aquí se puede ver el acceso rápido desde el cañón al polvorín, que en una foto anterior se ve la entrada.





Polvorín de alimentación general del cañón A y B.





Posición B.





Posición C.







Posición D.



En la siguiente copia de los planos originales, se puede ver el trabajo que se debió hacer para igualar todo el terreno. Por cierto, todo este trabajo estuvo hecho y activo en un par de meses.



Con la marca E del plano de posiciones, podemos ver la caseta de mando, donde estaban los oficiales dando las coordenadas a disparar.



Encima de este ventanal estaba el sistema de escucha y la mesa desde donde se hacían los cálculos de latitud y alcance de los disparos.





Desde la caseta de mando, se puede ver la posición de los cuarteles de la tropa… bueno, lo que queda de ello, claro. En el lado opuesto de la montaña estaba el pabellón de los oficiales, mucho más grande que los cuarteles de tropa. No queda nada de él, ya que en los 60 se utilizó como escuela para adultos, pero el ayuntamiento, cuando echaron a los barraquistas que se instalaron aquí, lo primero que hicieron fue derribar completamente esta escuela de adultos, antes que el resto de edificaciones, ya que fue algo por lo que habían luchado muchos años los residentes, analfabetos en su gran mayoría, y se había convertido en el centro neurálgico de este mini barrio.



Posición F, de los autocañones de 20 o de 40mm.





Y por último la posición G, también de un autocañón



Ya marchando hacia casa, me di cuenta de la ubicación del cañón antiaéreo que he marcado como C, que está ubicado sobre una estructura aérea y fuera de la montaña.



Bien, pues este es el reportaje de una mañana de excursión, que he considerado lo suficientemente interesante como para hacerlo extensivo al resto de lectores.
Saludos.
Burt.

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