lunes, 10 de noviembre de 2014

La Falange Espartana: composición y táctica.



En un principio, la falange espartana fue uno de los secretos mejor guardados de las antiguas guerras. Los espartanos trataron de mantener en secreto la composición y estructura de su ejército lo más que pudieron. Los escritores e historiadores de la antigüedad sabían poco de este tema, solo Tulcidides y Jenofonte dieron algún dato.

Según Jenofonte, la unidad base del ejercito espartano era la enomotia, de alrededor de 40 soldados, y estaba mandado por el enomotarca.

4 enomotias formaban el pentekosties (160 guerreros), que mandaba el pentekoste.

Un lochos se componía de 4 pentekosties, alrededor de 640 guerreros, y estaba dirigido por un lochagas.

4 lochos formaban una división (mora), y estaba mandado por un polemarca.

Y el ejército espartano se componía de seis divisiones en total.

Inicialmente, la falange espartana estaba compuesta exclusivamente por ciudadanos naturales de Esparta, no pudiendo formar parte del ejército los no originarios de Esparta.

Aunque más tarde, debido a la cantidad de guerras que lidió Esparta y las bajas sufridas, se vieron obligados a aceptar en el ejercito a los periecos, ciudadanos libres de segunda clase.

A principios del siglo V a.c., Esparta podía poner en pie de guerra a unos 9.000 hoplitas Homioi, más 10.000 hoplitas periecos, unos pocos, muy pocos caballos y un número indeterminado de tropas auxiliares, como los psilos, infantería ligera que protegía los flancos y retaguardia de la falange, utilizando jabalinas, arcos y hondas.

Cada hoplita marchaba al combate con dos esclavos ilotas cada uno, quienes le transportaban el equipo militar y las provisiones necesarias para la campaña.

En circunstancias extraordinarias, incluso los ilotas formaron parte del ejército espartano, como en la batalla de Platea, donde 30.000 ilotas, formando parte de la infantería ligera, combatieron junto a 5000 hoplitas espartanos.

El ejército era movilizado por los eforos, quienes en primer lugar llamaban a los hoplitas de más edad. Se hacia un sacrificio a Zeus, si el sacrificio era propicio, el llamado “portador del fuego sagrado” tomaba el fuego del altar y se dirigía a la frontera, donde se volvían a ofrecer sacrificios a Zeus y Atenea.



El portador del fuego encabezaba el ejército, asegurándose que nunca se apagara, aparte de motivos religiosos, para que los soldados tuvieran siempre fuego para preparar la comida.

Al portador del fuego sagrado le seguían los exploradores, infantería ligera y un grupo de caballería para vigilar los flancos del ejército en marcha.

El ejercito espartano acampaba en círculo, y se montaba una guardia que además de vigilar el exterior del campamento también vigilaba el interior, para prevenir posibles traiciones de los esclavos o aliados.

Practicaban ejercicios atléticos la mayoría del día, para no perder la forma, y tras los ejercicios de la mañana, el polemarca mas experto pasaba revista a las tropas, tomaban el desayuno y cambiaban la guardia y sacrificaban animales a los dioses. Después de los ejercicios vespertinos se cenaba, se cantaban himnos y se declamaba poesía, al que dijese la mejor poesía se le premiaba habitualmente con carne para el desayuno.

El procedimiento para entrar en combate de los espartanos era muy similar al de otras polis griegas. Cuando los ejércitos contendientes se encontraban a una distancia de pocos centenares de metros, se sacrificaba una cabra en honor de artemisa, la diosa de la caza.

El rey ordenaba a los flautistas (que siempre acompañaban al ejercito) tocar himnos en honor  castor, un antiguo héroe lacedemonio, y el mismo rey comenzaba a declamar poesía de Tirteo.

Los hoplitas espartanos solían mostrar su desprecio al enemigo sentándose en el suelo mientras se celebraban estos rituales.

Este procedimiento solía ser suficiente para que el enemigo abandonara el campo de batalla. Era tal la reputación militar que les precedía, que sus enemigos raramente se defendían.

Cuando esto ocurría, los espartanos formaban la falange, con los mejores guerreros en primera línea y a la derecha, pues la táctica básica de la falange era envolver el flanco izquierdo de la tropa enemiga.

 Marchaban en completo silencio, siguiendo el ritmo que proporcionaban los flautistas, para no descomponer la línea, para la falange era fundamental mantener unidas las filas.

El flanco derecho de la falange espartana solía arrollar el flanco izquierdo de la falange contraria, entonces avanzaba en un movimiento circular, para arrollar al enemigo por el flanco.





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