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domingo, 3 de abril de 2022

SESGO DE SUPERVIVENCIA – COMO NO BLINDAR LOS AVIONES EN LA WWII

 

Hoy contaré un caso curioso, denominado Sesgo de Supervivencia, que en la WWII llevo, mediante la observación de los impactos a los bombarderos aliados que regresaban de una misión a distorsionar la realidad y “casi” provocar una catástrofe.

 

Historia

Durante la Segunda Guerra Mundial las fuerzas aéreas estadounidenses se comenzó una iniciativa para reducir la cantidad de bombarderos derribados por el enemigo, pero el blindaje integro no era una solución viable, por su excesivo peso, pero determinaron que lo mejor era blindar sólo las zonas vulnerables.

 

Toma de datos

Para ello los Aliados tomaron nota de  dónde sufrían más daños los aviones que regresaban. La lógica de ello era que con esos datos podrían tomar una decisión de qué partes reforzar del avión y reducir así las bajas.

 

El esquema que resultó de aquel análisis fue lo siguiente: 


Para muchos la conclusión era muy clara, ya que parecía evidente que era reforzar las puntas de las alas, los timones y el centro del avión, que, de acuerdo al esquema, era donde más disparos recibían los aviones.

 

Una visión sin distorsiones

Abraham Wald, un estadístico judío, que vino de Viena escapando de las deportaciones nazuis, y que una vez llegó a Estados Unidos empezó a trabajar para defensa, hizo una observación totalmente opuesta a lo que se pensaba: propuso reforzar la cabina, los motores y la parte trasera del cuerpo. O sea, donde no se tenía registro de los impactos.

 

¿Por qué reforzar esas áreas donde no observaba impacto alguno? La consideración de Wald es lo más lógico, pero a veces cuesta entenderlo, ya que sólo estaban observando los impactos en los aviones que SI regresaban.

 

Era evidente que Wald supuso que los impactos en las zonas señalizadas no eran vitales, ya que aun habiendo recibido impactos, algunos incluso de grandes consideraciones, los aviones conseguían volver a base.

En cambio, era evidente que los aviones que habían sido derribados eran a los que se les impactó en las zonas no marcadas, ya que eran más sensibles a la volabilidad del bombardero.

 

Se trata de un brillante ejemplo sobre de qué manera la generalización a partir de unas observaciones sesgadas puede distorsionar nuestra percepción de la realidad, en este caso hasta el punto de confundir las zonas más vulnerables precisamente con las menos vulnerables. Pero por ejemplo en un sondeo de opinión se suele entrevistar solo una muestra de unas cientos o miles de personas, a partir de la cual se generaliza para toda la población. ¿De qué depende entonces si son legítimas o no las generalizaciones?

 

Ya pasó antes

Un problema similar ocurrió durante la Primera Guerra Mundial, cuando se introdujeron los cascos en los ejércitos de la contienda.

Al inicio de la contienda, la mayoría de los soldados llevaban gorras, por lo que cuando recibía un impacto en la cabeza, había poca probabilidad de sobrevivir. Al recibir el mismo impacto llevando un casco, tenía más posibilidades de sobrevivir.

 

La realidad no era que un soldado recibían menos heridas en la cabeza por llevar casco, sino que tenían más posibilidades de sobrevivir a heridas que de otra forma serían mortales.

 

Conclusión

La realidad es que aun sabiendo que el Sesgo de Supervivencia es un hecho científico real, aun hoy solemos obviarlo y hacer conjeturas sobre los datos distorsionados que recogemos.

En casos de querer mejorar el rendimiento de un avión, un blindado o la supervivencia de un soldado, no debemos partir de los datos que tenemos, sino de los que no tenemos.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

[Historia] Distintivos de la Cataluña Feudal

 

En el anterior artículo, escrito por Enric Ruiz, se explicaba en que consistía el feudalismo medieval, más concretamente en la Cataluña en relación con la Corona de Aragón.

 

Ahora os pongo una serie de distintivos, tanto estandartes como escudos, los más representativo de cada condado o grupo, que participó entre los Siglos XII y XIV en la expansión de los condados catalanes.

 

Este artículo no pretende ser un documento fehaciente, sino una ayuda aproximada de cuales eran los escudos por condado, vizcondado y señoríos. Posiblemente haya gente que discrepe de algún escudo, bien porque lo considerará erróneo o bien porque podrá decir que falta alguno. Y eso puede ser cierto en algún caso, por lo que será de interés que si se tiene documentación del error o de la carencia cambiar de inmediato el error o incluir la información.

 

El artículo parte del supuesto sobre el S. XIV, sobre el año 1300 aproximadamente, con los condados y sus alianzas.

 

Distintivos Generales

Son los distintivos que indica que un representante de la Corona de Aragón estaba presente. Este bien podía ser el propio Jaime I, un príncipe o, en muchas ocasiones, sólo el Conde de Barcelona.


 

 

Distintivos del Condado de Barcelona

Son los distintivos indicadores que el ejército pertenecía a los Condes de Barcelona, que era el principal condado y el ejército más notorio. Normalmente el propio Conde de Barcelona era el que estaba al frente de las tropas durante el combate, por lo que el estandarte de Barcelona, el del Jaime I y el de San Jorge eran muy habituales verlos dirigiendo a sus tropas.







 

 

 

Distintivos del Condado de Urgell

Son los distintivos indicadores que el ejército pertenecía a los Condes de Urgell, y segundo condado en importancia.




 

 

Distintivos de Occitania

Occitania realmente era un conjunto de alianzas entre condados, que actualmente está integrado en diferentes regiones francesas y, sobretodo, en múltiples departamentos separados entre sí.

El condado y los aliados de Occitania cubrían gran parte del pirineo norte y prácticamente todo el golfo de León, hasta llegar a la actual Niza.

Aunque el condado principal era el de Toulous, no era muy grande ni uno de los más ricos, pero las alianzas realizadas frente al Imperio Carolingio fue uno de los más importantes, en especial en lo que ahora es la actual Sur de Francia, todo lo que es el golfo de León, en la que incluye la actual Marsella.

 

Para esta ocasión, sólo se han incluido los distintivos de los aliados conocidos de la Corona de Aragón.




 

Distintivos de las Órdenes Militares

Desde que terminó la primera cruzada en tierra Santa, los Templarios y los Hospitalarios, en su mayoría nobles catalanes, llegaron a su tierra natal, para afincarse en ella. Por ello, en cuanto se levantaban en armas contra el enemigo musulmán, eran los primeros en estar en el frente de la batalla.



 

 

Distintivos de Mercenarios

Como todos los ejércitos, en el feudal catalán no podía ser menos, y contrataban mercenarios que sabían eran expertos en el combate.

Los condes contrataban a caballeros sin tierras, con o sin tropas, para que luchaban bajo un sueldo.

Entre los mercenarios, a parte de algún castellano, se podían encontrar muchos cabaleros aragoneses que se quedaron en muchas ocasiones sin tierras, bien por herencia o bien porque sus tierras estaban en las fronteras y eran expulsados por árabes u otros compatriotas con ansia de poder.

Entre estos cabe destacar los mercenarios Mozárabes, parias que no pertenecían ni a un mundo ni al otro. Hispanos que vestían tanto como los cristianos como árabes, religiosos musulmanes, y luchaban con el bando que mejor les pagaba, que en muchas ocasiones era la promesa de tierras en la zona conquistada.





 

 

Distintivos de La Compañía de Oriente

La Compañía de Oriente eran unidades de élite catalanas. Entre ellos estaban los tan nombrados Almogávares y otras tropas con el único afán de conseguir tesoros de los saqueos, para poder retirarse cómodamente y poder subir en el escalafón social de la época.




Esto es todo lo recogido hasta el momento de la Cataluña Feudas de la Corona de Aragón.

 

Si alguien pude documentar para corregir un error o poder añadir escudos en alguno de los condados, no dudéis en poneros en contacto conmigo mediante mensaje, que rápidamente lo solucionaremos.


martes, 7 de septiembre de 2021

[Historia] Feudalismo en la Corona de Aragón

 

Mucho se ha hablado del Feudalismo en la Cataluña medieval, y porque llega a estar dentro de la Corona de Aragón.

 

Por ello he pedido a un compañero, Enric Ruiz que es historiador, que nos explique en que consistió dicho feudalismo, en una Corona de Aragón convulsa, pero a la vez fuertemente unida por acuerdos entre señores débiles a condes fuertes.

  

Que fue el feudalismo

El feudalismo fue una forma de organización social, política y económica que se dio en Europa entre el siglo VIII - XII / XV, aunque no hay acuerdo entre los historiadores sobre una datación concreta. Durante ese tiempo la sociedad se dividía en tres grupos principales los bellatores (guerreros - aquellos que vigilaban), oratores (religiosos - aquellos que oraban) y los laboratores (aquellos que trabajaban). Cada una de estas partes estaba subdividía en otros; por ejemplo los bellatores se dividían en aristocracia alta o baja, caballeros, etc. En cuanto a los oratores no era lo mismo ser obispo o abad (que podían ser señores feudales) que monje o cura de pueblo. Dentro de los laboratores no era lo mismo ser herrero, molinero o campesino.

 

El vasallaje era un contrato personal, bajo juramento, por el cual una persona generalmente noble se sometía a otra de nivel superior o "señor". El primero ofrecía auxilium et consilium, ajuda militar y consejo al segundo. El otro a cambio, le ofrecía generalmente el usufructo de tierras, denominadas feudos o señoríos. De esta manera a través de vinculaciones personales el poder del rey se podía sentir hasta los confines del reino.

Hace falta diferenciar vasallo de siervo, términos que se han llegado a confundir, incluso en fuentes antiguas. Vasallo es el noble que rinde pleitesía a un señor de más alto rango. El siervo no era noble, generalmente se trataba de un campesino que estaba sometido al noble, del que recibía protección. Esta relación se llamaba servidumbre.

 

La caída del Imperio Romano

La caída del Imperio Romano de Occidente (476), supuso la desaparición del poder político, de las leyes, de las rutas de comercio, la protección de las fronteras y de las personas establecidas en su antiguo territorio. Sólo una institución quedó en pie: la Iglesia. La red de obispos, en los diferentes territorios, dependientes de una autoridad central y superior, el Papa, fue la base para reorganizar y reestructurar el poder, entonces en manos de los llamados pueblos bárbaros, los que se habían impuesto militarmente a las restos del antiguo Imperio.

 

Cuando aparece el Imperio Carolingio, con voluntad de reconstruir el antiguo Imperio Romano, el poder del rey es débil y el fin de mantener el control sobre el territorio se establece una red de clientelismo basada con el vasallaje y la lealtad. Inicialmente los señores feudales recibían un territorio en usufructo vitalicio, pero la debilidad del rey facilitó que acabara siendo hereditario.

Es decir, las tierras y las personas pertenecían al rey pero el señor feudal podía explotar las tierras (señorío territorial) y cobrar derechos de origen político y judicial, ejerciendo la ley y cobrando impuestos y multas (señorío jurisdiccional). La evolución del feudalismo hizo que en unos territorios de señorío territorial y jurisdiccional fueran ejercidas por el mismo señor y en otras por diferentes.

 

Las monarquías germánicas de los siglos VI al VII y entre ellas los carolingios, no tenían un aparato estatal como lo había tenido Roma. Tenían dificultades para implantar un sistema centralizado de gobierno e imponer las órdenes del rey a distancia. La solución fue establecer una red de vasallaje en todo el territorio que aseguraba la lealtad de sus súbditos. Durante el siglo IX éste sistema ideado para fortalecer el poder del monarca acabó debilitando la monarquía, ya que los poderes regionales periféricos acabaron por desvincularse del centro.

 

El feudalismo llega a Cataluña en el siglo IX. Durante el último cuarto de siglo VIII los enfrentamientos entre el Emirato de Córdoba y el reino de los Francos hicieron que el Emperador Carlomagno quiso asegurar su frontera sur con los musulmanes, ocupando la vertiente meridional de los Pirineos, estableciendo la Marca Hispánica (también denominada Gòtia por haber formado parte de los antiguos reinos visigóticos).

 

Al frente de los diferentes condados se formaron, para algunos, divisiones territoriales aparecidas ya en época visigótica, que se encontraban una serie de condes elegidos que rindieron vasallaje, unos al Conde de Tolosa vinculado al rey carolingio y otros directamente al rey. Muy pronto destacaron el Conde de Barcelona-Gerona-Osona; el de Pallars-Ribagorza, el de Urgel y Cerdanya y el de Rosselló y Ampurias. Entre ellos se establecieron lazos familiares. Con los matrimonios los condados se fueron uniendo y vinculando, mientras que las herencias volvían a separarlos.

Los diferentes territorios de la Marca nunca formaron una entidad administrativa única, no existió ninguna que controlara todo el territorio, sino que eran varios condados independientes vinculados por vasallaje al Condado de Tolosa (por eso muchos eran vizcondes) y al emperador carolingio (más tarde rey de Francia).

 

Desvinculación con el Imperio Carolingio

La ciudad de Barcelona fue liberada de los musulmanes por Luis el Piadoso, hijo de Carlomagno el año 801. El primer Conde de Barcelona fue Berá, al que se le atribuye un origen godo, era hijo del Conde de Tolosa, ostentó el título entre 801 y 820. Desde un principio el Condado de Barcelona tuvo más relevancia que otros, especialmente por disponer de puerto y del hecho que el condado tuviera asociados otros condados (vizcondes); Berá concentró los de Barcelona, ​​Girona, Besalú, Rases y Conflent, además del título de marqués de Gótia. Entre 820 y 878 se fueron alternando diferentes condes hasta la llegada de Guifré I (878), con él el condado pasó a ser hereditario, mostrando así como el poder del rey se iba debilitando.

 

El 6 de julio de 985 Barcelona fue asaltada por Almanzor. El Conde Borrell II (927-992) pidió ayuda al rey franco Luis IV del cual era vasallo. Éste, con muchos conflictos internos, no acudió en ayuda de su vasallo en el sur. Viendo la actitud del rey de los francos, Borrell II se autoproclamó duque ibérico y marqués asumiendo para sí la soberanía en su territorio. En 987 Hugo Capeto fue nombrado rey de los francos y en 988 envió una misiva a Borrell reclamando la renovación de su vasallaje, citándolo en Aquitania antes de Pascua de aquel año. Al no haber acudido en su ayuda, Borrell entendía que el rey había incumplido su deber de protegerle como vasallo, rompiendo así su contrato y compromiso de vasallaje, así que no se presentó. Tampoco el rey Hugo hizo nada para recuperar su vasallaje.

Esto será considerado como la independencia de "hecho" del Condado de Barcelona respecto del rey de Francia, pero no será hasta el reinado de Jaime I con el tratado de Corbeil (1258) que el rey de Francia renunció oficialmente a su derecho sobre los condados catalanes. Otra vinculación con Francia será que hasta la conquista de Tarragona en el siglo XII las diócesis catalanas dependían de la Provincia Eclesial de Narbona.

Muy pronto aparecen cuatro grandes casas condales que irán estableciendo una red matrimonial que permitirá una acción política coincidente. Con los años ya sea por vasallaje o lazos familiares acabará configurando una especie de "unión de condados" con el Conde de Barcelona a la cabeza.

Los condes de Barcelona fueron añadiendo condados a su patrimonio (Besalú, Ampurias, Cerdaña…). Se estableció una estructura de poder mediante el vasallaje feudal en la cima del cual se encontraba la casa de Barcelona. Un ejemplo de ello es un documento del siglo XI de Radulf Oriol, señor de los castillos de Areny y de Orrit, a Ramon IV de Pallars (1028-1047). Éste documento, que está considerado uno de los primeros en lengua catalana, muestra como el “castlà” Radulf (señor de un castillo), jura fidelidad al conde Ramón de Pallars. En otro documento también del siglo XI, concretamente del 1063, el Conde Ermengol III de Urgel se convierte en vasallo del Conde Ramón Berenguer I de Barcelona...

 

Con los años ya sea por vasallaje o lazos familiares se acabará configurando una especie de "unión de condados" con el Conde de Barcelona en la cabeza. Las constantes minorías de edad de los condes de Barcelona, ​​la rivalidad entre las casas condales o los conflictos internos y externos, no permitieron la consolidación de un conde suficientemente fuerte como para proclamarse rey. Fue todo lo contrario, el conde de Barcelona tuvo que pactar y ceder constantemente para mantener el poder y el vasallaje de los otros condes.

 

 

Unión del Condado de Barcelona a la Corona de Aragón

En 1150 el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV casó con Petronila de Aragón, llegando a ostentar el título de príncipe de Aragón. El fruto de este matrimonio Alfonso se convertiría en rey de Aragón. Al añadir un reino al patrimonio familiar dejó de ser importante la posibilidad de proclamarse rey en Catalunya. Como rey de Aragón, tenía en vasallaje los condados de este reino y como Conde de Barcelona los condados catalanes.

 

Los condados catalanes nunca se integraron en el Reino de Aragón (excepto Ribagorza), se trataba de "propiedades" distintas con un mismo "propietario”.

Este hecho ha provocado confusiones como la de la integración de los condados catalanes en el reino de Aragón y esto no fue así. Hay que recordar que las leyes de Aragón no tenían efecto en los condados catalanes como tampoco las leyes catalanas sobre Aragón. A menudo ni siquiera el hecho de pertenecer al mismo "propietario" implicaba una alianza frente a los respectivos enemigos. Los conde-reyes antes de ser reconocidos como tales juraban respetar las leyes propias de cada territorio, no hubiera sido necesario hacerlo así si fueran la misma "propiedad" si hubieran sido un único territorio.

 

Ejemplo de juramento de vasallaje del Conde Ermengol III de Urgell a Ramón Berenguer I (1063):

“Jo, Ermengol, comte d'Urgell, fill que sóc de la comtessa Balasqueta, per altre nom dita Constança, et juro a tu, Ramon (Ramon Berenguer I), comte de Barcelona, fill que fores de la comtessa Sança, que d'aquesta hora endavant et seré fidel a tu, l’esmenta’t Ramon, sense frau ni mal enginy, sense decepció i sense engany, com el cristià ha d'ésser al seu senyor, al qual s'ha encomanat de mans.

 

I jo, l’esmenta’t Ermengol, d'aquesta hora endavant no enganyaré l’esmenta’t Ramon, ni sobre la seva vida ni els seus membres, ni sobre la ciutat que anomenen Barcelona, ni sobre el bisbat ni el comtat de Barcelona, ni sobre les forces i els castells, ni sobre les roques i els pujols, cultivats o erms que hi ha dins els termes de 1'esmentat comtat, ni sobre la ciutat que anomenen Olerdola, ni sobre el comtat del Penedès, [...] ni sobre la ciutat anomenada Manresa, [...] ni sobre el comtat d'Osona, ni sobre el bisbat d'Osona, [...] ni sobre el comtat de Girona, ni sobre el bisbat de Girona, [...] ni sobre els teus alous, ni els teus feus, ni sobre la paria que actualment t’arriba d'Hispania o les que en endavant adquireixis amb el meu consentiment.

Jo, l’esmenta’t Ermengol, no enganyaré l’esmenta’t Ramon en totes aquestes coses esmentades, ni les hi prendré, ni jo personalment ni cap home ni homes, dona ni dones amb el meu consentiment ni amb la meva col·laboració. I si algun home o homes hi ha que volguessin prendre a l’esmenta’t Ramon alguna de les coses esmentades o les hi prenguessin, l’ajudaré sense engany.”

 

("Yo, Ermengol, conde de Urgell, hijo que soy de la condesa Balasqueta, por otro nombre dicha Constanza, te juro a ti, Ramon (Ramon Berenguer I), conde de Barcelona, ​​hijo que fueras de la condesa Sancha, que de esta hora adelante te seré fiel a ti, el mencionado Ramon, sin fraude ni mal ingenio, sin decepción y sin engaño, como el cristiano debe ser a su señor, al que se ha encomendado de manos.

 

Y yo, el mencionado Ermengol, de esta hora en adelante no voy a engañar el mencionado Ramon, ni sobre su vida ni sus miembros, ni sobre la ciudad que llaman Barcelona, ​​ni sobre el obispado ni el condado de Barcelona, ​​ni sobre las fuerzas y los castillos, ni sobre las rocas y las colinas, cultivados o baldíos que hay dentro de los términos del nombrado condado, ni sobre la ciudad que llaman Olerdola, ni sobre el condado del Penedès, [. ..] ni sobre la ciudad llamada Manresa, [...] ni sobre el condado de Osona, ni sobre el obispado de Osona, [...] ni sobre el condado de Girona, ni sobre el obispado de Girona, [...] ni sobre tus alodios, ni tus feudos, ni sobre la parecía que actualmente te llega de Hispania o las que en adelante adquieras con mi consentimiento.

 

Yo, el mencionado Ermengol, no engañaré al mencionado Ramon en todas estas cosas mencionadas, ni se las tomaré, ni yo personalmente ni ningún hombre ni hombres, mujer ni mujeres con mi consentimiento ni con mi colaboración. Y si algún hombre o hombres hay que quisieran tomar en el mencionado Ramon alguna de las cosas mencionadas o las quitaran, le ayudaré sin engaño. ")

Texto extraído de Fundación de Estudios Históricos de Cataluña, on line:

http://www.histocat.cat/index.html?msgOrigen=6&CODART=ART02134

 

Juramento de Radulf Orio a Ramón de Pallars Jussà

“Iuro ego, Radolf Oriol, filium Mirabile, a(d) te, Ragimundo, chomite, filium Ermetructe, et a te Ermesende, chomitissa, filiam Gilga, de ipssos chastellos de Aringo et de Oriti; go fideles vos ende seré; go no llos vos devetaré, ni devetaré no llos vos faré. Et si de Giriperto, meum seniore menus [e]venerit per morte, go a vós ende atenderé sine lóchoro che non vos ende de demandaré. Quamu (o: Quomu?) ací est est scriptu et omo ligere hic pote, sí vos ate[n]ré (escrit: 'atere') et sí vos atenderé per directa fidem sine vestro (vostro?) enchanno. Per Deum et sanctis suis.”

 

("Juro yo, Radulfo Oriol, hijo de Mirabile, a ti Ramón, conde [de Pallars Jussà], hijo de Ermetruit, y a ti Ermessenda, condesa, hija de Guilla. De los castillos de Areny [de Noguera] y de Orrit, yo os seré fiel; yo no os los denegaré ni os los haré denegar. Y, si Ramón, señor mío, viene a menos por muerto, yo os atenderé [según las obligaciones feudales] sin alquilar, que no os pediré . Como aquí es escrito en silencio y se puede leer, os atenderé por derecha fe [fidelidad] sin engañaros, por Dios y por sus santos. ").

- Archivo de la Corona de Aragón (Liber Feudorum Maior, Real Chancillería, pergamino Ramon Borrell, 119) [6]

Extraído de: Juramento de Radulf Oriol. (2021, 18 de junio). Wikipedia, la Enciclopedia Libre. Fecha de consulta: 18:32, 18 de junio 2021 de//ca.wikipedia.org/w/index.php?title=Jurament_de_Radulf_Oriol&oldid=27552586.

 

 

Escrito por Enric Ruiz


sábado, 16 de mayo de 2020

[Historia] Como crece un castillo medieval

La forma de crecer un castillo, no era durante la vida de su propietario, sino que era durante muchas generaciones.
Y los acontecimientos que pudiesen acaecer en un lapsus de tiempo, como raids de invasores, salteadores de caminos, crecimiento de población, guerra civil…

Los castillos, como los conocemos hoy en día, se iniciaron siendo poblados rodeados de empalizadas, para evitar esas visitas incómodas, que les podían dejar sin alimentos para pasar el invierno.
Estos poblados empalizados terminan construyéndose en lugares fácilmente defendibles, como elevaciones en terreno llano, en colinas escarpadas, al borde de un acantilado o en pequeñas penínsulas de la costa.

Con el devenir de los años, se dan cuenta que lo mejor es crear una torre de vigilancia, para poder dominar la zona desde alto y poder ver llegar con tiempo a los posibles enemigos.
Durante este periodo de tiempo, aparece un líder en el poblado, que suele ser el más estratega, o el más despiadado, y se hace con el poder del fortín.

Poco a poco este líder y algunos descendientes más, consiguen crear impuestos por la zona, para la protección ya no solo de los pobladores del fortín, que han acabado siendo básicamente soldados y sirvientes del Señor, sino que con ellos se dedican a darla a los granjeros.
Con estos impuestos se consigue amasar una pequeña fortuna, que permite, con la mano de obra gratis de sus protegidos, alpliar el fortín, conviertiendolo en lo que podemos denominar un pre-castillo.

Lo primero que se hace es ampliar la empalizada y dejar la torre de vijulancia más o menos en el centro de esta nueva estructura.
La torre, después de varios incendios por parte de los asaltantes, se decide hacerlo de piedra, y lo suficientemente grande como para que sea la residencia del Señor y su familia, así como los criados más allegados.

El resto de sirvientes y soldados, viven en casas de alrededor.
Desde esta nueva torre de vigilancia, se pasa a poder vigilar mucho más zona. Con ello se consigue vigilar a la vez a las granjas más cercanas.

Como el territorio lo van ampliando poco a poco, bien por negociando con los nuevos granjeros y otros pequeños asentamientos, bien “por las malas”, se van edificando pequeñas torres de vigilancia por toda la zona, tal como ya hicieron los romanos antaño.

Poco a poco la familia de estos nuevos lideres lugareños, son  reconocidos como señores por el Rey de la zona.

En cada nueva generación, cada uno de los descendientes van ampliando el castillo.

Y la primera característica es que lo agrandan y sus murallas pasan a ser de madera, fácilmente quemables, a muros de piedra, con una sofisticada ingeniería y con la tecnología defensiva de la época.
En esta nueva ingeniería militar, empiezan a crearse partes del castillo todas con funciones específicas.
Un elemento simbólico del castillo era la torre del homenaje, torre principal, teórica residencia del señor y último lugar de defensa en caso de asedio. Esta torre era conocida como macho (en Castilla), keep (en Inglaterra) o Donjon (en Francia).
En Inglaterra surgió además el Gate House, que consistía en tener el principal elemento defensivo del castillo en la puerta principal, que no era otra cosa que desplazar de posición la Torre de Homenaje y darle una doble función.
Sobre esta torre principal, solía tener una más pequeña esta era conocida como torre caballera, que era el equivalente a la antigua torre de vigilancia original de las primeras empalizadas. A veces la torre principal se reforzaba con garitones  y  torres esquineras.

En el perímetro exterior se hizo frecuente el ataludado del muro o la creación de un gran foso con o sin agua.
Para sortear el foso se requirió la creación de puentes que, en ocasiones eran de piedra pero frecuentemente eran puentes levadizos de madera. La utilidad real de los puentes levadizos era exclusivamente para evitar que el enemigo usase arietes contra las puertas, principales o secundarias, para romperlas y poder pasar.

La puerta de entrada se reforzaba también con un rastrillo (puerta de hierro en forma de damero) y con un matacán o balcón defensivo. Este elemento era muy frecuente y se usaba para proteger las puertas y otras zonas especialmente vulnerables permitiendo un completo control de la vertical. Los matacanes, que podían ser de madera (cadalsos) o de piedra (matacanes o ladroneras), a veces eran corridos y se disponían a lo largo de un amplio tramo de muralla.

El tramo de muralla entre dos torres estaba recorrido por un estrecho pasillo superior llamado  camino de ronda.
La muralla y las torres se protegían con almenas y, a veces, entre ellas se situaban parapetos de madera conocidos como manteletes. Torres y murallas sustituían las ventanas por pequeños vanos defensivos estrechos y alargados desde los que lanzar con seguridad proyectiles y conocidos como saeteras.



Poco a poco el castillo va creciendo, en necesidad de defensa y en la aparición de las diferentes armás de asedio, cada vez más destructivas, y por nuevas tácticas de asalto.
Una de las principales innovaciones es la aparición de una entrada angulada y a veces laberíntica, fácilmente defendible desde el interior, y de las “antemurallas”, también conocidas como  falsabraga, algo más pequeñas y que ayudaban a que los atacantes no se pegaran al muro, evitar el minado y reducir la eficacia del lanzamiento de proyectiles.
La entrada angulada es de influencia musulmana y bizantina, que fortificaban la puerta principal y desorientaban al enemigo con su forma esquinada a modo de codo. En otras ocasiones, sobre todo hacia el siglo XIV y en el norte y centro de Europa, se protegía la puerta principal con una especie de pequeña fortaleza adelantada que conocemos como barbacana.

Con el nacimiento de la artillería pirobalística surgieron las troneras, que tenían diversa forma: de palo y orbe, de cruz y orbe o de buzón. Es la versión moderna de las antiguas saeteras para los arcos y ballestas.


Pasados los siglos, los castillos dejan de tener la relevancia que tuvieron antaño, por lo que los descendientes o los nuevos señores, según la dinastía reinante, convierten en castillo en palacio amurallado y se antepone, a modo defensivo, con pequeñas ciudadelas militares
Los nuevos objetivos militares no es la destrucción de la muralla a distancia, sino la eliminación de las defensas, ya que la ingeniería militar, ya convertido en todo un arte, se ha especializado en la creación de minas bajo muralla, con la “mala intención” de colocar pólvora bajo esta y hacer que se derrumbe.

Y si a distancia conseguían eliminar las defensas, se iniciaba un asalto directo.

Y es por ello que las murallas defensivas, más bajas y con artillería sobre ella, con troneras para la mosquetería, empiezan a ser muy anchas de base, incluso crean plataformas macizas donde de asientan las defensas exteriores, y con la suficiente inclinación para que las bolas de la artillería enemiga rebote sin dañarla.

Pero esto ya no es un castillo y ya no es menester seguir hablando de ello en este artículo.

Nota: Hace años encontré las imágenes de los dibujos de como crece un castillo (posiblemente hace más de 3 años y no desconozco la web de donde salió), que he aprovechado para comentar este crecimiento. Si alguien sabe de que web han salido, agradeceré que se me informe, para indicarlo.

domingo, 16 de febrero de 2020

[Historia] Los íberos.


La denominación de Íberos, parece ser que fue dada por los griegos, haciendo referencia al territorio colindante con el Rio Iberus (ebro), región que estaba habitada por una tribu llamada ilergetes.

Los pueblos de iberia alrededor del año 500 a.c. se podían dividir en dos grupos étnicos:
Por un lado teníamos a las tribus, de origen indoeuropeo con una cultura claramente celta, que están más o menos ubicados desde la costa cantábrica hasta el rio Duero.
Sus ciudades se asentaban en colinas defendibles y rodeadas de murallas.

Por otro lado están las tribus íberas, asentados en gran parte de Andalucía, Pirineos y la costa mediterránea.
Los íberos estaban bajo la influencia de fenicios, griegos, cartagineses y otros pueblos mediterráneos, ya que era una zona rica en agricultura y pesca, con numerosas minas de metales preciosos.

Cada ciudad íbera estaba gobernada por un rey  o regulus. Estaban ubicadas en zonas comercialmente estratégicas (cerca de las tierras de labranza y en cruces de caminos), y amuralladas para una mejor defensa.
La sociedad íbera estaba estructurada según su status social: una clase alta con aristócratas, comerciantes, sacerdotes y guerreros; una clase baja de ciudadanos libres, con artesanos especializados y campesinos; y esclavos.

La unidad básica por la que se agrupaban era por clanes (gentilitates), personas que tenían lazos de sangre y con los mismos antepasados.
La propiedad de la tierra y la ganadería era colectiva de todo el clan.
Un grupo de clanes vinculados, creaban una tribu o gens.
Y la unión de estas tribus componía una federación de tribus.

La toma de decisiones era mediante tres estamentos. El más bajo era una asamblea por todos los adultos de la tribu, que podían tomar decisiones de importancia. Esa decisión pasaba posteriormente a otras asambleas más restringidas, como la asamblea de líderes de los clanes o la asamblea de ancianos, que podían rechazar las decisiones de la asamblea popular.

En el centro de la península ibérica, la meseta, y la parte occidental de la península, encontramos a los llamados celtiberos, que no era otra cosa de íberos o celtas que habían fusionado ambas culturas. Por ello no es una etnia como tal, sino que mezclaban sobre todo creencias religiosas.

Las tomas de decisiones era similar a la de los íberos, tipo colectivista, pero con una casta guerrera parecida  más propia de los celtas, que en caso de guerra era la que tomaba el mando de la ciudad.
Sus poblados suelen estar en colinas inexpugnables, también rodeados de murallas de piedra.


Cultura de pactos
Parece ser que existe una fuerte cultura e pactos: El hospitium
Esto era un pacto entre clanes o tribus, por el que cada miembro de un clan era considerado miembro efectivo de otro clan mientras permaneciese en territorio de este. En tiempo de guerra, estas obligaciones entre los diversos clanes eran muy significativa.


 Tesera que describe un pacto de hospitium.

Con estos pactos, los Reyes y jefes militares íberos creaban auténticos ejércitos privados, bien entrenados y especializados, que los generales romanos acabaron por copiar, llegando a escoger a guerreros íberos para su escolta personal, seguros que darían su vida por defenderlos.

El contacto con los romanos trajo nuevas formas sociales, que hasta ese momento no era considerado como factible para los íberos,  como una gran importancia a la propiedad privada, en lugar de la propiedad comunitaria.
Este nuevo sistema social llevo a la aparición de bandidos y de mercenarios.

El combate
El tipo de combate en el que eran duchos los íberos, era la guerra de guerrillas, perfectamente lícita y honorable entre las tribus.

Los íberos eran incapaces de formar grandes coaliciones de tribus, estaban siempre ocupados en interminables guerras entre tribus. Podían mantener la cohesión del ejército cuando vencían, pero en caso de derrota, los iberos se dispersaban rápidamente, causando entre los romanos la sensación de que combatían con un enemigo intangible.

Los iberos solían utilizaban una táctica a la que los romanos llamaban concursare.
Concursare consistía en un ataque en masa, en aparente desorden. En un momento dado, antes de quedar bajo el alcance de los proyectiles romanos, se daba una señal y el ejército ibero se detenía y comenzaba a retirarse, dando la impresión de que abandonaban el campo de batalla.
Esta secuencia ataque-retirada se repetía una y otra vez, durante todo el día, incluso durante varios días.
Cada aparente retirada de los iberos era seguida por un intento de persecución de los legionarios romanos, mientras trataban de mantener la formación. A menudo sucedía que los romanos perdían los nervios y la disciplina, rompían la formación y se lanzaban desordenadamente en persecución de los iberos.
Entonces sonaba otra señal, los iberos se reagrupaban rápidamente y montaban un contraataque, cargando a toda velocidad sobre los legionarios, que perdida la formación y aunque estaban mejor equipados que los iberos, eran menos agiles en el combate cuerpo a cuerpo.



Infantería
Aunque no era un ejército profesional, ya que dejaban sus quehaceres diarios para ir a la guerra, las armas que utilizaban eran su bien más preciado, por lo que cuando morían eran enterrados junto a ellas.

Era común para los guerreros iberos llevar un pequeño recipiente conteniendo venenos de acción rápida extraídos de la planta ranunculus sardonia, para suicidarse en caso de ser cogidos prisioneros.
Este veneno tenía la particularidad que, al ser ingerido, contraía los músculos de la cara, provocando una mueca que imitaba la risa. Esto aterrorizaba a los soldados romanos, que pensaban que el guerrero muerto les seguía desafiando con su risa sardónica desde el más allá.

Los iberos tenían dos tipos diferentes de infantería: infantería pesada o scutati, e infantería ligera o caetrati, nombres referidos al tipo de escudo que utilizaban.


 Infanteria ibera ,en primer plano un caetrati, detras,scutati.

La infantería scutati utilizaba el clásico escudo largo o  scutum, de origen celta. La infantería caetrati utilizaba el caetra un escudo redondo formado por tres capas de madera  o cuero prensado, de poco tamaño y poco pesado, que facilitaba su empleo por la caballería, que aún no disponía de estribos.

Las espadas utilizadas por los íberos eran de dos tipos: el gladius (rectas) o la falcata (curvadas).
Gladius ibero 



 Falcata



Los íberos eran expertos en la metalurgia, y sus espadas eran superiores a las romanas, así que los romanos, que eran gente muy pragmática, no tuvieron ningún inconveniente en adoptar el gladius hispaniensis para los legionarios. Aunque nunca pudieron superar la calidad del hierro hispano.

Utilizaban también dos tipos de lanza: una ligera, llamada  falárica, que constaba de tres partes: la punta, de hierro, un asta de madera  y una contera de metal, para poder clavarla en el suelo cuando era necesario. Se solía cubrir la punta con estopa y alguna sustancia combustible, se le aplicaba fuego y se lanzaba principalmente sobre maquinas de asedio enemigas, aunque también se usaba para causar el pánico entre la infantería rival. Este tipo de lanza era utilizada por la infantería ligera, como jabalina.


Falárica

Otro tipo de lanza era el soliferrum, construida íntegramente de hierro, capaz de atravesar cualquier escudo, con una longitud cercana a dos metros, que era usada principalmente por la infantería pesada, al modo hoplita.

Como protección corporal, los guerreros iberos iban protegidos básicamente igual que los demás pueblos mediterráneos de la época. Cascos de varios tipos, desde simples cascos semiesféricos hechos de cuero o bronce, hasta complejos con guardacuellos y cimera de forma zoomórfica.

Corazas también de distintos tipos, como las confeccionadas al estilo itálico, con escamas de metal superpuestas, o bandas elaboradas con fibras vegetales rigidas, o las corazas realizadas con discos metalicos, dos grandes placas circulares de 20 cm de diámetro, sujetos con cadenas de forma que un disco protegía el pecho y otro disco protegía la espalda.
Las corazas se colocaban encima del sagum, una prenda similar a un capote, confeccionada de la gruesa, y que era ideal con clima frio.

Caballería
El caballo tenía una gran importancia en la cultura ibérica. El caballo era una divinidad, había numerosos santuarios dedicados al caballo, así como esculturas.
Los iberos usaban la caballería profusamente, incluso siendo mercenarios para otros ejércitos, utilizados para el combate directo contra otras caballerías consideradas de élite, como los númidas.
Su combate era más tipo “cuerpo a cuerpo”, ya que usaban el mismo armamento que la infantería: escudo pequeño circular y una falcata o gladius.



Honderos baleares
La élite de la época eran los honderos baleares, que con sus hondas eran capaces de romper cascos y corazas del enemigo.

Comenzaban su entrenamiento desde muy jóvenes, su primer juguete era una honda. Se les ponía un trozo de carne encima de una estaca, y hasta que no la derribaban con la honda, no podían comer.


Cada hondero disponía de tres hondas, de diferentes tamaños y longitud, para lanzar proyectiles a corta, media o larga distancia. La honda estaba fabricada con tendones de animales. Completaban su armamento con una falcata y un pequeño escudo, para el combate cuerpo a cuerpo, en el que eran tan diestros como el resto de compañeros.

Fuentes:

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